El Guardián del Tiempo: Un Viaje entre lo Real y lo Intangible del Realismo Mágico.
El reloj antiguo de péndulo, con su imponente madera de café profundo y detalles dorados que parecen susurrar tiempos lejanos, se erige en la sala como un guardián del tiempo. Sus números, en dorado envejecido, parecen grabados por la mano del mismo destino, marcando no solo las horas, sino también los latidos de las historias que atraviesan generaciones. El péndulo, pesado y solemne, oscila con la lentitud de un suspiro eterno, llevando consigo los ecos de un pasado que nunca se desvanece del todo. Cada tic y cada tac es un latido que vibra entre lo real y lo misterioso, como si, al girar, el reloj tejiera instantes que conectan lo presente con lo remoto, lo visible con lo invisible. En su vaivén dorado, el tiempo se dobla y el espacio se tiñe de una magia silenciosa que envuelve todo a su alrededor, haciendo que cada segundo cuente no solo en el mundo real, sino en el reino de lo intangible. Representando así, la naturaleza cíclica del tiempo, donde el pasado y el presente se confunden o coexisten y los personajes no están sujetos a la linealidad temporal como en el Realismo Mágico.
Angie Melisa Ahumada Ortega.

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